A Willy Mayo Martínez

Recuerdo con mucho gusto el día que lo conocí, fue en el San Juan de “La Trapatiesta”, agrupación de música y danza de la Universidad Central de Venezuela. Por esos días yo estaba en clases de percusión afrovenezolana e ir a estas celebraciones era el proceso ideal de vinculación. Willy era referencia indiscutida en el tema, poder compartir con él resultaba verdaderamente emocionante. 

 

Me traslado al pasado y rememoro la escena: estábamos llegando al Aula Magna, lugar donde se encontraba el altar, esperando el arribo de los San Juanes, que habían estado sangueando a lo largo y ancho del recinto universitario. Como ya no debían desplazarse -y para mayor comodidad-, todos los tamboreros colocaron los cumacos en el piso. En ese momento pensé: “este es mi momento de, por lo menos, tocar los laures.” Lo hago sin percatarme que en la boca del tambor estaba nada más y nada menos que Willy Mayo; de la impresión me perdí en el ritmo, él volteó y, sonriéndo, me dijo: “Sigue, sigue, que vas bien”. Al final terminamos de tocar todo el rato y me dijo: “Es bueno ver caras nuevas y que se interesen por tocar. Mucho gusto, Willy Mayo” y volvió a sonreír.  

 

A partir de ese momento, no había San Juan, Tamunangue, Velorio de Cruz, cualquier celebración, en la que no se acercara a saludar, como si me conociera de toda la vida. Yo lo tomé como una bienvenida, como un abrazo de alguien que te dice “eres parte de esto”. A mi criterio, esa era una de las más grandes virtudes que tenía Willy: su capacidad integradora, su bondad infinita, que hacía que te sintieras en familia, que te sintieras parte. 

Foto: Tomada del Facebook de Arturo Moreno

Tampoco escatimaba absolutamente nada al momento de desprenderse de su conocimiento y, cuando veía que alguien tenía dificultad para aprender, se llenaba de paciencia y lo invitaba a continuar, se lo llevaba al San Juan de su casa y hacía que tocara junto a él y un montón de músicos connotados, así perdía los nervios, aprendía de los demás y lo incentivaba a la participación dentro de la fiesta que, en la mayoría de los casos, culminaba con un devoto más. Una simple acción con consecuencias positivas incalculables, eso era Willy Mayo, accionar. 


Siempre dispuesto a colaborar, a participar donde lo llamaran, a aportar ese grano de arena tan necesario de personas con su capacidad. “Yo llevo un par de instrumentos de más”, le escuché decir más de una vez, “yo voy, así no haya pago”, lo oí otras tantas. Usualmente no nos detenemos a pensar en la importancia de estas acciones, en la repercusión que tienen dentro de la cultura popular venezolana, en el valor que hay detrás de seguir haciendo cosas, de continuar intentándolo, de ofrecer cosas tan valiosas como lo son el tiempo y el talento, y eso también era Willy Mayo, colaboración y entrega para con la cultura popular. 


Es imposible dejar de lado, la cantidad de carcajadas que estaban garantizadas al estar compartiendo con él. Dicharachero, gracioso, ocurrente, siempre buscaba la forma de hacer una broma, constantemente con algún chiste a flor de piel. Servía muchísimo para calmar los ánimos, romper el hielo y fomentar la camaradería. Era un gran amigo, muy buena persona… alguien que irradiaba luz por donde anduviera y dejaba huella en el camino con su estampa generosa. Eso también era Willy Mayo, humanidad. 


Sin duda va a ser muy difícil llenar el vacío que ha dejado con su tránsito a otro plano, pero tampoco me cabe vacilación en el sentir, cuando pienso que su ejemplo de lucha por nuestras tradiciones y amor por los demás, deja un legado inigualable e incuantificable, que perdurará en el tiempo. 


Con profundo y sentido cariño, en honor a Willy Mayo Martínez. 


Foto de portada tomada del Facebook de Willy Mayo Percusión

5 Comments
Marialex Herrera
20 noviembre 2020 7:47 pm

Que escritos más bellos hay por aquí.

19 diciembre 2020 12:17 am

Hermoso, gracias…

19 diciembre 2020 5:05 pm

Hermosas paladras tal cual era el vivira siempre para nosotros

19 diciembre 2020 6:37 pm

Excelente. Willy Mayo por siempre presente. Gracias por tan bonito articulo. Carlitos Martinez.

Adrián Oscar Lista rondon
19 diciembre 2020 10:39 pm

Hermosamente bien descrito … Así es el gran Willy … Porque presente siempre está en todos los seres que lo conocemos .
Adoslisron

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